Un cementerio y su leyenda
Pasado, presente y futuro de San Rafael y San Roque
Este camposanto fue el primero de toda Canarias que se situó fuera de las iglesias y estuvo abierto hasta el año 1939
En el cementerio de San Rafael y San Roque están depositados los apellidos más ilustres de Santa Cruz. La memoria de esta ciudad que yace en un doble olvido. El que de por sí trae la muerte y el institucional que viene aparejado por el abandono que en la actualidad sufre un espacio que muy al contrario de lo que ocurre debería ser objeto de todo tipo de cuidados.
Entre los pocos santacruceros que han mostrado interés por este monumento, hoy declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en el que se encuentran más de seiscientas tumbas y cerca de veintidós mil personas enterradas, ha sido el joven investigador Daniel García Pulido.
En su obra publicada hace cerca de cinco años, Un camposanto con historia, recuerda que el cementerio fue fundado en 1810 a raíz de una fiebre amarilla cuyos estragos llegaron a ser tan imponentes que desbordaron los enterramientos en las iglesias que eran hasta entonces los únicos usados.
La normativa en aquel entonces también obligaba a que los cuerpos fuesen depositados fuera de los recintos religiosos y se optase más bien por espacios abiertos. Así, Santa Cruz con este camposanto se convirtió en el primer lugar de toda Canarias en contar con un cementerio tal y como hoy los conocemos. Y más concretamente desde el 6 de noviembre.
Más epidemias
En principio las instalaciones tan sólo tenían 25 metros de ancho por cien de largo que se iban ampliando más bien a golpe de sucesivas epidemias como el cólera o la fiebre amarilla que volvió a azotar la ciudad. Es tal la relación de este cementerio con las enfermedades que aunque la tradición marca que los camposantos lleven el nombre del primero de los fallecidos que alberga, como ocurrió con Santa Lastenia, en este caso se escogió el de San Rafael y San Roque precisamente por ser los patronos de la lucha contra las enfermedades.
Así en 1916 el cementerio había colmatado su capacidad y por ello se procedió a abrir el de Santa Lastenia. A pesar de ello hasta el año 1939 siguió abierto al público. A partir de aquí el abandono empezó a ser progresivo hasta llegar al momento actual en el que sólo abre sus puertas con motivo de la fiesta de Todos los Santos.
"La importancia no es sólo que sean las primeras instalaciones de este tipo con las que contó Canarias, sino que además todas las personas que están aquí enterradas son personajes destacados de Santa Cruz. La élite de la ciudad tales como médicos, abogados, farmacéuticos, comerciantes..." -indica García.
Eduardo Domínguez Afonso, primer presidente del Cabildo, José María de Villa, primer alcalde de Santa Cruz, José María Zárate, fundador del Colegio de Abogados, representantes de los Murphy Estévanez, Sabino Berthelot, Alfaro... pasear por el cementerio es como recorrer el callejero de la ciudad.
Pero no sólo están aquí depositados los restos de santacruceros ilustres, también hay otros personajes de fuera de la ciudad. De hecho en la parte superior hay un cementerio protestante con sus características tumbas verticales en la que están depositados marineros o comerciantes, entre otros varios a quienes la muerte sorprendió en la Isla. Otra peculiaridad de este cementerio es su configuración horizontal o lo que es lo mismo no dispone de nichos.
En una esquina se encuentra un pequeño grupo de tumbas de judíos. Las leyendas rodean este espacio de forma permanente. Así por ejemplo se cuenta que los restos de un rey etíope descansaron aquí durante un año y luego fueron trasladados a su propio reino. "Mucha gente
que viene de afuera se queda sorprendida del ambiente romántico que tiene este cementerio y nos dice que sólo han visto algo parecido en Barcelona o Madrid y por eso nos piden que lo cuidemos todo lo que podamos".
Algo que resulta tremendamente difícil cuando, además del olvido institucional, también hay que enfrentarse a los actos delictivos. Antiguamente la práctica totalidad de los seiscientos sepulcros disponía de una escultura. Hoy por hoy son pocas las que han sobrevivido y no en muy buenas condiciones. El resto han sido trasladadas a Santa Lastenia en el mejor de los casos o han sido robadas en el peor. Muchas de las rejas antiguas están hoy amontonadas en unas dependencias contiguas.
La historia está ya escrita
Daniel García Pulido entró en contacto con la realidad de este cementerio cuando estudiando la gesta del 25 de julio se dio cuenta de que muchos de aquellos personajes estaban enterrados en este lugar. Cuando entró por primera vez en este enclave la sorpresa, según confiesa, "fue máxima. Aquí no había nada. Las tumbas estaban tapadas por vegetación. Tuvimos que limpiar los sepulcros uno por uno. Hicimos un croquis en el que aparecen todas las tumbas y quienes estaban depositados en ellas. Cinco años después todavía tenemos información como para triplicar el actual libro". Este joven investigador califica de "maravilla" el proyecto que ha elaborado el arquitecto Juan Antonio Pinto, en cuanto no sólo respeta los elementos originales de este espacio, sino que procura su rehabilitación global y pone este lugar en uso público. En ello tiene mucho que ver la eliminación de los muros. El objetivo no es otro que hacer una especie de jardín-cementerio pero abierto a las calles y a los vecinos. "Así la gente no pensará que esto es tan desconocido o simplemente sabrá que existe aquí un cementerio porque ahora sólo se abre una vez al año". El investigador se siente fascinado por la simbología de las tumbas que no sólo se refieren a las profesiones de los fallecidos sino que también tienen origen masónico. No menos llamativas son algunas de las leyendas como la de Sabino Berthelot: "Esta fosa se ha abierto para mí, aunque dicen que he muerto, vivo aquí".
N.R. / SANTA CRUZ DE TENERIFE