Tuvo lugar con toda seguridad en el año 1495, pocas semanas después de la arribada de las fuerzas del Adelantado Alonso Fernández de Lugo a Santa Cruz de Tenerife.
Bencomo aguardó a que Lugo subiera a los altos de la Isla, y se aproximara a los barrancos, donde sus guanches operaban con ventaja contra los caballos de los invasores.
La pequeña altura de Gracia, hoy rodeada por dos brazos de la carretera general de Santa Cruz-Laguna, estaba entonces marginada por tres barrancos. Allí, un corto número de guanches podía cortar la retirada hacia Santa Cruz del gran ejército de Lugo. Gracia era, pues, un lugar estratégico en el que había un estacionamiento de unos 200 peones y caballeros, guardando aquella cabeza de puente, punto del máximo peligro para una retirada forzosa de las fuerzas que combatían en La Laguna. La elección del puesto defensivo demuestra el talento táctico de Alonso de Lugo.
La batalla fue presentada por Bencomo en esa confluencia de barrancos; el mismo Benchomo muere por la Cruz de Piedra, junto al borde del Barranco del Drago; y su hermano Tinguaro Chimenchia en las estribaciones de San Roque en la otra borda del barranco.
Para la victoria castellana, fue fundamental la ayuda prestada por los canarios del Guanarteme, que, conocedor del sistema de pelea de los indígenas, acude en ayuda salvando el barranco por Gracia, y sube por el Barrio Nuevo para atacar a las fuerzas de Benchomo de flanco. Salvó, pues, el conflicto porque era un grupo importante de fuerzas de refresco para el ejército de Lugo, batido por los guanches durante cinco horas. En palabras del padre Espinosa “la batalla entre ambos campos, fue tan brava, tan reñida y peligrosa, que duró muchas horas con dudosa fortuna, porque cada parte peleaba con mucho coraje y ánimo denodado: a los unos les iba honra e interés, y a los otros defensión de patria y libertad”.
Por esto Tinguaro, al verse acosado, sube por las faldas de la montaña de San Roque para escapar con su agilidad, no pudiendo hacerlo a la astucia del canario de Pablo Martín Buendía, que combate con los mismos procedimientos.
En la batalla de La Laguna habría muerto el mencey de Taoro, Benchomo. La frase “Chucar guayec archimencey reste Bencom sanet vander relac naceth zahañe”, que traducida de la lengua bereber que hablaban los guanches quiere decir “No mates al hidalgo que es natural hermano de Benchomo y se te rinde aquí como cautivo”, fue pronunciada por Tinguaro- Chimenchia.
La victoria de Lugo fue efectiva e importante; pero no tal que no quedara el ejército de Lugo muy dañado y maltrecho. En palabras del padre Espinosa (p. 108). “la victoria que hasta entonces había estado neutral… se hizo de nuestra parte... aunque no sin mucho daño y muertes de los nuestros”.
También Viera y Clavijo, aunque reduce a solos 45 hombres los soldados muertos de Lugo; reconoce que no hubo español que no salió maltratado de esta batalla, y que Lugo aseguraba que jamás vio a sus tropas pelear con más valor, ni a los guanches batirse con mayor resistencia.
El Adelantado mandó edificar la ermita de Santa Maria de Gracia como acto de acción de gracias por la victoria obtenida
Elaborado a partir de Alvarez Delgado, Juan “La conquista de Tenerife. Un reajuste de datos hasta 1496”
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