Una casa
tradicional de dos plantas, construida en el siglo XIX, en la calle de
Herradores, muy cerca de la Plaza de San Cristóbal, donde recordamos
vivió la familia de don Félix Rupérez ardió en la tarde del pasado
lunes día 4.
El fuego fue detectado a las 17,30 horas y acudieron los Bomberos del
Consorcio, que dedicaron algo más de una hora en apagar las llamas y en
refrescar el inmueble, gracias a los 11 mil litros de agua (HO2), que
llegaron en un “camión nodriza”, puesto que quedó al descubierto lo
que, por otra parte es evidente que tanto en este tramo de Herradores
como en otros no existen hidrantes para recargar los vehículos o
empalmar las mangueras. El punto más próximo de hidrantes o bocas de
riego para este incendio se encontraba muy distante, en la Plaza Abajo
(El Adelantado).
Según los técnicos Municipales en el Consorcio de Bomberos tiene un plano, con la ubicación de las diferentes bocas de riego.
El concejal de Urbanismo, don Fernando Clavijo, a la vista de que la
ciudadanía ponía en duda la actuación Municipal, mandó publicar unas
fotografías de las bocas manando agua y aclarando se trataba de unas
tapas parecidas a las del alcantarillado, pero de color rojo. En
realidad lo que se ha querido demostrar que los hidrantes están
colocados desde el 2004, cuando en realidad lo que se hace es darle la
razón a don Gustavo Matos, edil de la oposición, cuando afirma que la
realidad es que hay falta de previsión. Recodó, el señor Matos, que en
plenario que se celebró, tras el incendio del Obispado, se acordó tomar
una serie de medidas, entre ellas, la elaboración de un “plan de
seguridad”, que no se ha llevado a término.
La Laguna ha tenido muy mala suerte, pues, ha perdido edificios
singulares, por la falta de previsión y muchas cosas más que pensamos
pero… que no expresamos, habida cuenta que estamos hasta el gorro de
ser críticos y que no nos hagan puñetero caso.
La ciudad de Aguere, ha tenido incendios sonadísimos y que han afectado
a su patrimonio. Así en el año 1939, concretamente el 15 de agosto,
ardió la trilladora, situada en la trasera de San Benito y que
milagrosamente no afectó a la ermita.
En los año cuarenta el fuego consumió un edificio vecino a la Imprenta
Vera, donde estuvo la famosa Academia de don César, ex sacerdote Paul y
formador de varias generaciones de laguneros.
En los años sesenta se dio fuego la casa del coronel don Matías Franco
del Castillo, propiedad de don Guillermo Gortázar, hoy sometida a un
vaciado interior para ser convertida en despacho de notarios. Por esas
mismas fechas se quemó la casa donde naciera el doctor Olivera y que
ocupaba como inquilino, don Luís María de Olano y Orive.
También hubo un conato de incendio en la casa de don Ramón Matías, hoy
almacenes Wehbe, recordamos que participaron los bomberos de Los Rodeos
y soldados del Grupo de Artillería ya que estaba habitada por el
coronel don Antonio Izquierdo.
En los años setenta se produjo un pavoroso incendio en la casa de don
Mateo Alonso, que estaba ocupada por las dependencias del S.E.U.
Frente al Consejo Consultivo, lo que fuera residencia de un famoso
lagunero apellidado Melo, recordamos un incendio en la casa de don
Isidora Calzadilla que estuvo destinada a garajes de su colección de
hermosos vehículos y que luego edificó su heredero y nuestro compadre,
a la vez que compañero de banca, don Luís de Zárate y Cólogan
En el mes de julio de 1964, se produjo el incendio de la Iglesia de San
Agustín, que afectó en el corazón de todos los laguneros ya que tan
desagradable circunstancia ha sido irreversible y prueba de la abulia e
ineficacias del clero y de los políticos..
Por aquel entonces se preocupó la corporación municipal presidida por
aquel amigo y mejor persona que fuera don José Luís Mauri de mejorar el
material contra incendios, adquiriendo una bomba de gran potencia. Era
portátil y tenía la finalidad de extraer el agua de los diferentes
aljibes de la ciudad. ¿Qué habrá sido de la misma dada las aficiones de
hacer desaparecer en La Laguna todo lo útil?
Un simpático servicio de bomberos capitaneado por el popular y honrado
sargento Antonio y personal laboral voluntario, asumieron dichas tareas
contra incendios, reforzando la cuba que había adquirido el que fuera
alcalde, don Lupicino Arvelo y que era conducida por un guardia
conocido Braulio Cabrera.
El alcalde democrático, don Pedro González adquirió un vehículo marca Magirus, mejorando el servicio.
Por lo que venimos exponiendo pensamos que La Laguna es una ciudad
“Patrimonio de la Humanidad por Casualidad” pues hemos perdido muchos
inmuebles, y lo que será mucho peor, ¡los que perderemos!
El 23 de enero del 2006, volvió a herirse de muerte el corazón de
Aguere, con la perdida de la antigua residencia de los condes del Calle
Salazar que, a posteriori, fuera sede del obispado de la Diócesis de
San Cristóbal de La Laguna y que fue devorada por las llamas en pocas
horas como consecuencia de que las mangueras no encajaba en las bocas
de riego, ¡toda una lamentable chapuza!
Nosotros pensamos que doña Ana Oramas es una buena trabajadora pero es
imposible el ser alcaldesa, diputada nacional y “miembra” destacada de
C.C.(Cervecera de Canarias), ya que todo tiene un límite y se necesita
dedicación, controlar y dominar la inmensa burocracia, o ¿quizás
burocracia?, creada en la corporación, que ha pasado de 111
funcionarios a una cifra superior a mil ciento once (1111). Esto es
imposible de seguir, pues tantas dedicaciones políticas vuelven
majareta a cualquiera. Los trámites entorpecen el trabajo y el diálogo
se lleva esquivando constantemente la realidad.
Basta ver como el entorno laboral es individualista y no se dispone de
objetivos claros, por lo que si se mantiene en píe el Ayuntamiento es
por casualidad y gracias al Cristo de La Laguna pese a que el señor de
las Breñas nos haya hurtado la Escuadra de Artilleros
FIDEL CAMPOS SANCHEZ

