No vamos
a hacer a la tendencia popular de la generalidad, al que como no podía ser
menos respetamos pese a sus tendencias a apoyar la corrupción de alguna manera,
por encima de todas las cosas, pero ya no podemos más al ver al sujeto en
cuestión, Pepe “El del Popular”, como quiere seguir con el culebrón que comenzó
hace diecinueve años y que esté le siga dando pingues beneficios de todo
tipo.
No hubiéramos tenido en cuenta a este “personajillo” de quinta, como
diría el inocente Desiteo, si hubiera regresado con humildad, pidiendo disculpas
y haciendo 'mutis por el foro', reintegrándose a la sociedad como un ciudadano
más, que para eso se lo permite la ley. ¡Pero no!, el 'tío' este además de liar
la que lío en su día -no olvidemos que fue mucha la gente que depositó su
confianza en él, que este señor se llevó por delante la ilusión, los proyectos y
la salud mental de muchos santanderinos- además viene amenazando de que va a
hablar de no sé quién, que va a tirar de la manta. Él ya tiró de ella tanto que
se llevó por delante la cama y el edificio entero. Y para más INRI dice que se
está pensando, ¡cachondo eh¡ tomar acciones legales por los días que pasó en la
cárcel en México.
¿Cómo podemos los ciudadanos, instalados en nuestra
particular filosofía de la autocomplacencia y la del 'que lo hagan otros',
consentir que este señor vuelva al 'lugar de los hechos', todos lo hacen, con
total impunidad, sin la bandera del arrepentimiento en la proa y además
amenazándonos con esta y otra acción legal? ¡Pero a dónde vamos a llegar a
parar!, como diría un castizo. La falta de dignidad y la desfachatez de este
'elemento' es un claro ejemplo de la sociedad en la que estamos instalados hoy
en día. No tardaremos en ver, ya ha comenzado el asunto, a "Pepe", cualquier día
-como somos tan generosos le diremos Don José-, visitando los distintos platós
de televisión donde se cuece a fuego lento la 'ponzoña' más baja de nuestra
sociedad para espetarnos a la cara, sobre todo a la de los cántabros, que él es
un víctima y no un verdugo como hasta ahora suponíamos y nos dicta no solo
nuestra conciencia sino y además nuestro sentido común.
¡Basta ya!, que la
autoridad competente o quien sea declare a este “cara dura” persona “non grata”
y le impida de alguna manera -¿lo del destierro sigue vigente?- volver a pisar
la tierra que en su día dejó yerma como un desierto
FIDEL CAMPO SANCHEZ