Las
nás que notorias vacilaciones con que se han conducido las autoridades
judiciales españolas a la hora de gestionar el procesamiento de los dos
piratas arrestados por los infantes de marina de la fragata “Canarias”
cuando abandonaban el atunero “Alakrana” secuestrado en aguas del
Indico, podría haber llegado a desembocar en la liberación de uno de
ellos. Como consecuencia de las vacilaciones al creer que uno era
menor.
Con
todo, la Fiscalía de la Audiencia Nacional, al hacerse cargo del
presunto pirata ha aportado en las últimas horas la necesaria
coherencia penal, mientras los jueces encargados del caso, Garzón y
Pedraza se mantenían enredados en los problemas derivados de la edad
del detenido y han pedido más pruebas, ¡como si no fueran más que
suficientes las aportadas por la Fiscalía . Pero la misma incertidumbre
que ha presidido el desenlace del caso desde el momento de su
detención, certifica que se han adoptado en los días anteriores
decisiones de contenido judicial sin previo contraste de su idoneidad
en el orden jurídico o de considerar la existencia de soluciones más
rápidas, eficaces y menos comprometidas para el desenlace del secuestro
que cada día vemos más lejana su resolución, pues, una vez más se
demuestra la ineficacia y conchabeos de la ONU, una organización que a
nuestro entender y por la existencia de veto de algunos “poderosos”
países pone en evidencia que la Democracia, tal y como nosotros la
contemplamos es una entelequia por el mantenimiento de esos vetos.